martes, 12 de mayo de 2015

Nuevas caras, viejos errores

Hacer una nueva política, no presupone buenas ideas. Esperar que, bajo la ola de los esfuerzos de los nuevos cambios, recogeremos mejores frutos, no es siempre una buena táctica para entrar a cambiar el sistema corrupto que se ha impuesto en nuestros ayuntamientos, gobiernos y cúpulas de los viejos partidos.
Solo un movimiento ciudadano puede hacer cambiar esta dinámica. Activo, Plural, Concienciado.
Debemos de salir a la calle con la esperanza de mover a la sociedad para que se convenza que este cambio es necesario y prioritario.
Pero me vuelvo a encontrar con viejos errores y nada de estrategia en este movimiento.
Esperar y creer que la ciudadanía por ella misma se movilizara y acudirá a los actos que informen de las nuevas ideas que se proponen, es de ser muy iluso. La gente solo sale para disfrutar o con una curiosidad de información y cotilleo. No esperemos respuestas nuevas a viejas formas de movilización. Estoy harto de acudir a manifestaciones ciudadanas donde siempre estamos los mismos y siempre discutimos de los mismos temas. Cada uno tiene una opinión y unas motivaciones personales, las cuales suelen tener intereses particulares.

Presentarse en el mismo auditorio que los partidos tradicionales, hacer una charrada en un centro cultural, prometer los derechos universales sin saber las limitaciones a las que un ayuntamiento se somete, todo esto hace que el pueblo sienta distancia, de nuevo, y no se implique en dichos cambios.

Algo hay que cambiar o retomar. Viví en un barrio obrero la época de la entrada de la democracia, donde los movimientos sociales estaban al pie de la calle. No había ni abogados, ni profesores, ni economistas. Había obreros, comerciantes, amas de casa concienciados en que una época había pasado y debían de crear nuevas oportunidades en un ámbito de libertad y democracia. Salían a la calle a conversar con todo el mundo para convencerlos que no tuvieran miedo a los cambios, que una época nueva llegaba y tenían que implicarse en ella.
Solo de esta forma pude ver que la gente adoptada un nuevo rol, de implicación con un movimiento que generaba dudas y miedos, pero que convencida de esos cambios, aportaban su grano de arena en ese movimiento.
Ya opine de la poca táctica de estas opciones, y me reafirmo en ello. Esta "aun" no es nuestra guerra. Debemos de unificar una idea general para pelear por entrar en las instituciones desde arriba con toda la fuerza para poder conseguir tener opinión en los ámbitos de poder. No conseguiremos nada entrando a formar parte de coaliciones y pactos donde se diluyen las propuestas generales que el cambio necesita.
Espero que despues de todo PODAMOS.

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